Mensaje del Presidente Imprimir E-Mail
Queridos compatriotas,

Como Presidente de todos los chilenos, es para mí un orgullo y un honor presidir las celebraciones de una fecha tan rebosante de simbolismo e historia, como es el Bicentenario de nuestra Independencia. Se trata de una oportunidad única para recordar
nuestro pasado, reflexionar sobre el presente y comprometernos a trabajar unidos por un futuro mejor para todas las chilenas y chilenos.

Queremos hacer de la conmemoración del Bicentenario una fiesta familiar, ciudadana, republicana y de unidad nacional. Familiar, porque la familia chilena es la mayor riqueza natural de que dispone nuestro país y, por lo mismo, estamos comprometidos
a cuidarla y fortalecerla. Ciudadana, porque esperamos contar con la participación entusiasta de todos los hijos e hijas de esta tierra, y en todas las regiones, ciudades, pueblos y campos de nuestro país. Republicana, porque esta no es una fiesta del Gobierno, sino de todos los chilenos. Y de unidad nacional, porque el sentido más profundo de esta celebración no puede ser otro que la búsqueda incesante del diálogo, el entendimiento y el respeto entre los chilenos, cualquiera sea su situación económica, origen étnico, credo religioso, adhesión política o preferencia sexual.

Son muchas las obras y actividades con las cuales conmemoraremos nuestro Bicentenario. De ellas, quiero destacar
especialmente dos por estar inspiradas, precisamente, de ese espíritu de reencuentro y unidad nacional que queremos llevar hasta el último rincón de nuestro país.

En primer lugar, la instalación de la bandera Nacional de Bicentenario, que será grande e imponente, como grande
e imponente querernos sea nuestra patria. Su mástil tendrá más de 61 metros de altura y se ubicará en un punto
tradicionalmente de encuentro, donde se cruza la Alameda Bernardo O’Higgins con la Avenida Bulnes, de manera que pueda ser vista y admirada por todos los habitantes de la ciudad de Santiago. También, vamos a reunir en el Altar de la Patria, los monumentos a los dos padres de nuestra Independencia, el Libertador General Bernardo O’Higgins y el General José Miguel Carrera, que si bien tuvieron grandes diferencias en vida, compartían un amor incondicional por Chile y cuentan con el cariño, la gratitUd y la admiración de nuestro pueblo.

Son muchos los motivos por cuales podemos sentirnos orgullosos de ser chilenos, de nuestra historia, y de lo que juntos hemos construido en estos 200 años de vida independiente. Pero son aún más las razones para tener conf ianza y esperanza en nuestro futuro. Porque lo mejor de Chite está todavía por venir. Estoy seguro que esta generación, la generación del Bicentenario, sabrá estar a la altura de la historia y honrar la sangre de nuestros héroes, poniendo todas sus energías y talentos en el gran desafío de esta década, que no es otro que dar el salto al desarrollo y derrotar la pobreza, de manera de hacer de Chile la patria libre, próspera, justa y fraterna que siempre hemos soñado.

SEBASTIAN PIÑERA ECHENIQUE
Presidente de la República
 
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