Cantata Santa Maria Imprimir E-Mail

Cantata Santa María de Iquique

Señoras y señores,
venimos a contar,
aquéllo que la historia
no quiere recordar.

Pasó en el Norte Grande,
fue Iquique la ciudad,
mil novecientos siete
marcó fatalidad.

Allí al pampino pobre
mataron por matar
allí al pampino pobre
mataron por matar.

Seremos los hablantes,
diremos la verdad,
verdad que es muerte amarga
de obreros del salar.

Recuerden nuestra historia
de duelo sin perdón,
por más que el tiempo pase
no hay nunca que olvidar.

Ahora les pedimos
que pongan atención.
Ahora les pedimos
que pongan atención.

El sol en desierto grande
y la sal que nos quemaba,
el frío en las soledades,
camanchaca y noche larga.

El hambre de piedra seca
y quejidos que escuchaba,
la vida de muerte lenta
y la lágrima soltada.


Las casas desposeídas
y el obrero que esperaba
al sueño que era el olvido
sólo espina postergada.

El viento en la pampa inmensa
nunca más se terminará.
Dureza de sequedades
para siempre se quedará.

Salitre, lluvia bendita,
se volvía la malvada.
La pampa, pan de los días,
cementerio y tierra amarga.

Seguía pasando el tiempo
y seguía historia mala.
Dureza de sequedades
para siempre se quedará.

El sol en desierto grande
y la sal que nos quemaba,
el frío en las soledades,
camanchaca y noche larga.

El hambre de piedra seca
y quejidos que escuchaba,
la vida de muerte lenta
y la lágrima soltada.

Vamos mujer,
partamos a la ciudad.
Todo será distinto,
no hay que dudar.
No hay que dudar, confía,
ya vas a ver,
porque en Iquique todos
van a entender.

Toma mujer mi manta,
te abrigará.
Ponte al niñito en brazos,
no llorará.
No llorará, confía,
va a sonreir,
le cantarás un canto,
se va a dormir.
Qué es lo que pasa?, dime,
no calles más.

Largo camino
tienes que recorrer,
atravesando cerros,
vamos mujer.
Vamos mujer, confía,
que hay que llegar,
en la ciudad, podremos
ver todo el mar.
Dicen que Iquique es grande
como un salar,
que hay muchas casas lindas
te gustarán.
Te gustarán, confía
como que hay Dios,
allá en el puerto
todo va a ser mejor.
Qué es lo que pasa?, dime,
no calles más.

Vamos mujer,
partamos a la ciudad.
Todo será distinto,
no hay que dudar.
No hay que dudar, confía,
ya vas a ver,
porque en Iquique todos
van a entender.
Se han unido con nosotros
compañeros de esperanza
y los otros los más ricos
no nos quieren dar la cara.

Hasta Iquique
nos hemos venido,
pero Iquique nos ve
como extraños.
Nos comprenden
algunos amigos
y los otros
nos quitan la mano.

Se han unido con nosotros
compañeros de esperanza
y los otros los más ricos
no nos quieren dar la cara.

Soy obre'
soy obrero pampino y soy
tan revie'
tan reviejo como el que más,
y comie'
y comienza a cantar mi voz,
con temo'
con temores de algo fatal.
Lo que sien'
lo que siento en esta ocasión
lo tendré lo tendré que comunicar,
algo tri'
algo triste va a suceder,
algo horri'
algo horrible nos pasará.


El desier'
El desierto me ha sido infiel,
sólo tie'
sólo tierra cascada y sal,
piedra ama'
piedra amarga de mi dolor,
roca tri'
roca triste de sequedad.

Ya no sie'
Ya no siento más que mudez
y agoní'
y agonías de soledad,
sólo rui'
sólo ruinas de ingratitud
y recue'
y recuerdos que hacen llorar.
Que en la vi'
Que en la vida no hay que temer
lo aprendi
lo aprendido ya con la edad,
pero aden'
pero adentro siento un clamor
y que aho'
y que ahora me hace temblar.

Es la mue'
Es la muerte que surgirá
galopa'
galopando en la oscuridad.
Por el mar
Por el mar aparecerá,
ya soy vie'
ya soy viejo y sé que vendrá.
Murieron
tres mil seiscientos,
uno tras otro.
Tres mil seiscientos mataron,
uno tras otro.

La Escuela Santa María
vió sangre obrera,
la sangre que conocía
sólo miseria.
Serían
tres mil seiscientos
ensordecidos.
Y fueron tres mil seiscientos
enmudecidos
La Escuela Santa María
fue el exterminio,
de vida que se moría
sólo alarido.

Tres mil seiscientas miradas
que se apagaron.
Tres mil seiscientos obreros
asesinados.
Un niño juega en la Escuela
Santa María.
Si juega a buscar tesoros
qué encontraría?
A los hombres de la pampa
que quisieron protestar,
los mataron como a perros
porque había que matar.
No hay que ser pobre,
amigo, es peligroso.
No hay ni que hablar,
amigo, es peligroso.
Las mujeres de la pampa
se pusieron a llorar
y también las matarían
porque había que matar.

No hay que ser pobre,
amiga, es peligroso.
No hay que llorar, amiga,
es peligroso.

Y a los niños de la pampa
que miraban, nada más,
también a ellos los mataron
porque había que matar.

No hay que ser pobre,
hijito, es peligroso.
No hay que nacer, hijito,
es peligroso.
Dónde están los asesinos
que mataron por matar?
Lo juramos por la tierra,
los tendremos que encontrar.
Lo juramos por la vida,
los tendremos que encontrar.
Lo juramos por la muerte,
los tendremos que encontrar.
¡Lo juramos, compañeros,
ese día llegará.!
Señoras y señores, aquí termina,
la historia de la Escuela Santa María.
Y ahora, con respeto, les pediría
que escuchen la canción
de despedida.
Ustedes que ya escucharon
la historia que se contó
no sigan allí sentados
pensando que ya pasó.
No basta sólo el recuerdo,
el canto no bastará.
No basta sólo el lamento,
miremos la realidad.

Quizás mañana o pasado
o bien, en un tiempo más,
la historia que han escuchado
de nuevo sucederá.

Es Chile un país tan largo,
mil cosas pueden pasar
si es que no nos preparamos
resueltos para luchar.
Tenemos razones puras,
tenemos por qué pelear.
Tenemos las manos duras,
tenemos con qué ganar.

Unámonos como hermanos
que nadie nos vencerá.
Si quieren esclavizarnos,
jamás lo podrán lograr.

La tierra será de todos
también será nuestro el mar.
Justicia habrá para todos
y habrá también libertad.
Luchemos por los derechos
que todos deben tener.
Luchemos por lo que es nuestro,
de nadie más ha de ser.

No hay que ser pobre amigo, es peligroso
(No hay que ser pobre amigo, es peligroso)
No hay ni que hablar amigo, es peligroso
(No hay ni que hablar amigo)

Unámonos como hermanos
que nadie nos vencerá.
Si quieren esclavizarnos,
jamás lo podrán lograr.

La tierra será de todos
también será nuestro el mar.
Justicia habrá para todos
y habrá también libertad.
Luchemos por los derechos
que todos deben tener.
Luchemos por lo que es nuestro,
de nadie más ha de ser.

Unámonos como hermanos
que nadie nos vencerá.
Si quieren esclavizarnos,
jamás lo podrán lograr.

La tierra será de todos
también será nuestro el mar.
Justicia habrá para todos
y habrá también libertad.
Luchemos por los derechos
que todos deben tener.
Luchemos por lo que es nuestro,
de nadie mas ha de ser.

Unámonos como hermanos
que nadie nos vencerá.
Si quieren esclavizarnos
jamás lo podrán lograr.
Unámonos como hermanos
que nadie nos vencerá.
Si quieren esclavizarnos
jamás lo podrán lograr.
Si quieren esclavizarnos
jamás lo podrán lograr.
Luis Advis

 
Web Folklore
 

Estadísticas

Usuarios: 72
Noticias: 1751
Enlaces: 6
Hoy129
Ayer55
Semanal327
Mensual1391
Total350509


busyLoading Poll...

Radal - Adiós Chaitén