| Huachucheros |
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Le apuesto una torta de merengue que no sabe lo que es un “Huachuchero”. Si no lo sabía, sorpréndase con la siguiente historia de Pisco Sour. Huachucheros En el siglo pasado cuando el cobre se posicionaba como el nuevo maná del cielo. La cordillera de los Andes a 65 kilómetros de Rancagua fue literalmente perforada, por cientos de kilómetros de túneles, configurando una mina subterránea a casi 2.400 metros sobre el nivel del mar. Para evitar que los mineros bajaran a Rancagua la “Braden Cooper” empresa explotadora del yacimiento, se decidió a construir una ciudad de características únicas en el mundo a más de 600 metro de altura sobre el nivel del mar, con todos los servicios necesarios para acoger a los trabajadores, profesionales y administrativos de la mina. Una ciudad sin calles, solo con funiculares y escaleras, hoy declarada patrimonio de la humanidad. La mina se llamó El Teniente, la localidad se llamó Sewell en honor a un ingeniero inglés, un alto ejecutivo de la compañía. No deja de ser curioso que Sewell nunca conociera la mina, ni siquiera conoció Chile, aún más Branton Sewell jamás imagino que una ciudad enclavada en corazón de los Andes inmortalizaría su nombre. Lo insólito es que la imponente belleza de la cordillera de Los Andes estaba literalmente quedando hueca en su interior. Los mineros cual termitas hacían túneles interminables para extraer el preciado mineral de sus entrañas. La imponente cordillera blanca se estaba convirtiendo en un “queso camembert” Los trabajadores de la mina y todo su apoyo logístico contaban en Sewell con todo tipo servicios; colegios, hospitales, seguridad, casinos, cines, teatros, hoteles, clubes deportivos, sólo había un pequeño detalle que lo diferenciaba de una ciudad común; había “ley seca”; el alcohol estaba absolutamente desterrado y prohibido en la comunidad de Sewell. Pero hecha la ley, hecha la trampa y así nace el “Huachuchero” un personaje de antología criolla, un traficante de agua ardiente; un licor elaborado artesanalmente en el pueblito de Doñihue, cercano 90 km. de Sewell. El agua ardiente era subida a mula por traficantes expertos llamados Huachucheros, que actuaban como contrabandistas amparados por la oscuridad de la noche, conocedor de los caminos más intrincados y especialista en evadir controles policiales. El “Huachuchero” subía por las montañas llevando el licor en botellas ingeniosamente ubicadas en arneses de cuero llamados Huachuchos. En los Huachuchos trasladaban el preciado licor y como sucede con todas las cosas clandestinas, unos se benefician y otros se perjudican. Mucha gente en Doñihue vivió del aguardiente y mucha gente en Sewell murió también por él aguardiente. Como su nombre lo decía el “agua-ardiente” tenía una alta graduación alcohólica, mortal para el organismo cuando se tomaba sola. Muchas personas fallecieron en Sewell producto de un fulminante coma hepático al beber este licor que literalmente hacía arder las entrañas. Por si a caso, pensándolo bien, me gusta la torta de merengue lúcuma. |
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